Hoy he vuelto a escuchar por la televisión la típica respuesta a la pregunta ¿Te arrepientes de algo en tu vida, cambiarías algo?
La típica respuesta a esta pregunta es la misma dicha de muchas formas. Claro que me arrepiento de muchas cosas, pero no cambiaría nada, porque esas cosas me han llevado a ser como soy.
Pues bien, yo soy de los que sin remilgos diría que sí, que si me arrepiento y si lo cambiaría.
Y no estoy pensando en la mala vida que tuve durante una época o lo poco que me centre en los estudios y cómo abandoné la carrera de económicas a la primera de cambio. Tampoco me arrepiento de las veces que engañé a seres que quiero ni tan siquiera como dejé escapar al amor de mi vida.
Si hay algo en ésta vida de lo que realmente me arrepiento es de haberle partido el corazón a mi madre. No sé como se me ocurrió decirle que no había sido una buena madre. Tarde en arrepentirme de la burrada que solté por mi boca en un segundo, y cuando vi el resultado de mis palabras entendí que no siempre las palabras se las lleva el viento.
Mi madre murió a los pocos meses de yo soltar esa frase. Intenté de todas formas resarcirme de esas palabras con ella, pero se que esas palabras las guardó grabadas en fuego en su interior.
Ahora cada vez que voy a visitar la lapida de mi madre sólo me sale decirle perdón. Sólo perdón. Cómo si esa miserable palabra pudiese cambiar lo que siento cada vez que pienso lo que le dije.
Si alguien alguna vez lee estas palabras espero que lleguen a tiempo a no cometer un error parecido al mio porque en la vida no hay segundas oportunidades.
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